Cuando no podés dejar de pensar

Pensar puede ayudarte a resolver problemas, anticiparte y tomar mejores decisiones. Pero a veces cuanto más pensás, menos claridad encontrás.

Repasás conversaciones, imaginás escenarios, analizás todas las opciones o intentás encontrar la decisión correcta. Y aun después de horas pensando, seguís sin sentir que el tema está resuelto.

En terapia podemos trabajar para entender qué función está cumpliendo ese sobrepensamiento y desarrollar otras formas de responder cuando aparece la duda o la incertidumbre.

¿Pensar mucho o quedar atrapado pensando?

  • Repasando conversaciones, analizando qué dijiste, qué quisiera haber dicho, qué quiso decir la otra persona.
  • Imaginando cómo podrían desarrollarse los eventos, qué podría salir mal, cómo reaccionarías.
  • Comparando opciones sin terminar de decidir porque cada opción tiene pro y contras.
  • Buscando constantemente señales de que elegiste la opción correcta.
  • Revisando errores del pasado, pensando cómo hubieras podido hacerlo diferente.
  • Intentando resolver preguntas que no tienen una respuesta clara: ¿qué pasa si...? ¿y si...? ¿debería...?
  • Postergando decisiones esperando que llegue la certeza.

Más pensamiento no necesariamente produce más claridad.

Cuando entenderte no alcanza para cambiar

Podés conocer tus patrones, leer psicología y comprender racionalmente lo que ocurre.

Y seguir quedando atrapado en el mismo patrón de pensamiento.

Esto ocurre porque la solución no está solamente en comprender mejor. También necesitás cambiar qué hacés cuando aparecen esos pensamientos.

Comprender un patrón y modificarlo son dos cosas diferentes.

En terapia no trabajamos solamente en lo que pensás. También observamos qué hacés frente a eso que pensás.

No necesitás resolver todo para poder avanzar

Una pregunta importante es: ¿realmente necesito seguir pensando sobre esto ahora, o puedo actuar aunque todavía haya incertidumbre?

A veces el mayor progreso viene no de tener todo pensado, sino de reconocer cuándo es momento de pasar a la acción a pesar de la incertidumbre.

¿Necesito resolver este pensamiento para poder seguir con lo que estaba haciendo?

Muchas veces la respuesta es no. Y actuar a pesar de eso es donde empieza el cambio.

Cómo lo trabajamos

Mi orientación principal es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y las terapias conductuales contextuales.

Podemos trabajar sobre rumiación, preocupación, indecisión, búsqueda de certeza, perfeccionismo y procrastinación, observando qué función cumple el pensamiento en cada situación.

Parte del trabajo consiste en aprender a distinguir cuándo seguir pensando puede ayudarte a resolver algo y cuándo es más útil actuar aunque el tema todavía no se sienta completamente resuelto.

Conocer mi enfoque

Ansiedad y sobrepensamiento

Ante la incertidumbre, pensar puede convertirse en una forma de intentar conseguir seguridad.

El problema es que algunas preguntas no tienen una respuesta que produzca certeza absoluta.

Leer sobre ansiedad

No necesitás tener todo resuelto para poder avanzar

Si sentís que pasás demasiado tiempo dentro de tu cabeza y eso está interfiriendo con tus decisiones, actividades o relaciones, podemos trabajar sobre ello.

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