Psicólogo online para problemas relacionales
A veces las dificultades no aparecen solamente en cómo te sentís cuando estás solo, sino en lo que te pasa cuando estás con otros.
Puede costarte decir que no, expresar un desacuerdo, pedir lo que necesitás o sostener tu posición cuando hacerlo podría generar conflicto, culpa o rechazo.
Cuando relacionarte implica dejarte de lado
- •Decís que sí cuando en realidad querías decir que no.
- •Evitás expresar una opinión o desacuerdo por miedo a generar conflicto.
- •Te cuesta pedir lo que necesitás o marcar un límite cuando podría molestar al otro.
- •Necesitás saber que la otra persona está bien con vos para poder quedarte tranquilo.
- •Cedés durante mucho tiempo y después aparece enojo o resentimiento.
El problema no siempre es no saber qué límite poner. Muchas veces es qué aparece cuando intentás ponerlo y qué hacés frente a eso.
Cuando expresarte puede tener un costo
Decir que no, expresar una necesidad o sostener un desacuerdo puede traer culpa, miedo a decepcionar al otro o preocupación por cómo va a reaccionar.
Ceder, callarte o explicar de más puede reducir esa incomodidad en el momento. Pero si se convierte en la forma habitual de manejar tus relaciones, los demás pueden terminar sabiendo poco sobre lo que necesitás y vos acumulando malestar.
Pedir una opinión o buscar apoyo no tiene nada de problemático en sí mismo. La dificultad aparece cuando necesitás la aprobación de otra persona para poder confiar en tu propia posición.
Cuando el mismo patrón aparece con distintas personas
A veces cambian las personas y las situaciones, pero terminás ocupando un lugar parecido: quien cede, quien intenta tranquilizar al otro, quien evita discutir o quien acumula malestar hasta explotar.
Mirar estas repeticiones no significa asumir que todos los problemas de una relación dependen de vos. Significa identificar qué parte de esa dinámica sí está dentro de tu posibilidad de cambiar.
¿Cómo trabajamos esto en terapia?
En terapia podemos observar situaciones concretas: qué pasó, qué necesitabas, qué apareció cuando intentaste expresarlo y qué terminaste haciendo.
Algunos de esos patrones también pueden aparecer en la propia terapia. Por ejemplo, puede costarte decirme que no estás de acuerdo conmigo, que algo que dije te molestó o que una intervención no te sirvió. Cuando eso ocurre, también podemos trabajar con lo que está pasando en ese momento.
El trabajo es individual: no buscamos cambiar a las otras personas, sino ampliar tus posibilidades de actuar de otra manera dentro de tus relaciones.
Conocer mi forma de trabajar →Relaciones y sobrepensamiento
Las dificultades relacionales también pueden continuar mucho después de una conversación: repasando qué dijiste, interpretando mensajes o preguntándote si la otra persona se molestó.
Cuando ese análisis empieza a repetirse sin darte información nueva, el sobrepensamiento puede convertirse en otro problema a trabajar.
Leer sobre sobrepensamiento →Relacionarte con los demás no debería implicar dejarte de lado
Si te cuesta poner límites, expresar lo que necesitás o sentís que repetís formas de relacionarte que terminan generándote malestar, podemos trabajar sobre ello.
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